Una de las impresiones más generalizadas de las últimas décadas fue seguramente la de la impotencia.
Años y más años de excusas, nada se podía. Todo iba cada vez peor y sentíamos la caída libre.
Por supuesto, cada tanto alguien se preguntaba cómo era posible que no solo no se pudiera nada, sino que además este sentimiento estaba naturalizado. Uno podía mirar, con cierto estupor, a gentes bienpensantes e irreprochables, arguyendo barrocas justificaciones para horrorosas medidas de ajuste, quita de salarios, hiperinflaciones, represiones sanguinarias y demás calamidades que nos cayeron como si fuera un chaparrón, o un número u otro en la lotería.
Pero sin embargo, no todos se mojaban con el aguacero. Algunos la pasaban fantástico, y amasaron inmensas fortunas. Pero era así, era natural que esto sucediera de esta manera.
Claro, habia quienes hacían negocios, y a quienes hacen negocios, una vez establecidas las condiciones más ventajosas para el negocio conviene que todo quede como esta.
Y que los perjudicados asuman como propios los intereses que en realidad los mantienen a ellos en la adversidad.
De Goebells para acá esto por conocido no deja de ser eficaz.
Muy bien explicado y hasta el cansancio por Jauretche en: " El Medio Pelo en la Sociedad Argentina".
Bueno, y pasó lo que pasó.
River, no se si acuerdan era un equipo grande, de los más grandes, que competía con el otro grande cabeza a cabeza por la grandeza máxima.
A veces uno, otras veces el otro pasaban rachas buenas o malas, pero siempre estaban ahi, peleandola de igual a igual.
¿Que pasó después, digamos después de la racha ganadora de fines de los ´90?
Y, parece los muchachos hicieron negocios, muchos negocios, y solo negocios.
¿Alguien recuerda los números y las cifras de todos los jugadores vendidos por River en los últimos 20 años?, por poner un período temporal arbitrario nomas. Haga el lector solamente un ejercicio de memoria, seguro acudirán un par de nombres y algunas cifras.
Los números son escalofriantes.
¿Cómo es posible que un club así quiebre?
La decadencia deportiva se explica fácil, porque lo que se compraba siempre era peor que lo que se vendía, pero,¿ y el quiebre económico?.
Claro, es cierto que todo lo no prohibido esta permitido. Por lo tanto, vender un jugador a un intermediario por muchísimo menos de lo que éste lo va a vender al exterior es un actividad que además de lucrativa (al menos para el intermediario) es legal. Todos los que acusan con abogados y juicios son puro fuegos de artificios. Si los directivos de sucesivas administraciones son o se hacen es una disquisición exclusivamente académica: las consecuencias son exactamente las mismas.
En otras palabras: todos los muchachos hacen negocios, a veces se extralimitan, eso hay que admitirlo, y ya van un par de muertos, pero ya se sabe que si el comercio queda liberado, no actúa la mano invisible del mercado sino que entran a tallar prácticas mafiosas (o corporativas, que viene a ser más o menos lo mismo, pero elegante) .
Quienes sostienen que los desmanes del partido con Belgrano de Córdoba en el Monumental fueron producto de la barra brava, se equivocan. Son los mismos tarados que decían que estaba bien vender a Aimar, Saviola etc. Que era lo natural, que no había más remedio.
Los desmanes los protagoniza todo el estadio.
Algunos solo con puteadas, otros dan rienda suelta a la bronca y la ponen en acto.
Muchos de los que rompían negocios eran muchachos de la San Martín, rubiecitos, a los que usted invitaría a su cumpleaños. Esos a los que uno ve tranquilitos en todos los partidos.
Porque nadie podía hacer nada, ni siquiera un empate, mezquindad de goles alucinante.
Un presidente hipócrita, que no va a los partidos.
Un técnico mediocre (y barato, no se puede gastar en buenos directores técnicos porque no los podés vender a Europa), que llora por televisión.
El pueblo de River queda sin representación posible. El fútbol es pura representación, el hincha no juega ni decide, solo mira, y en algunos casos alienta.
Si 50000 personas tienen que actuar porque no hay ninguna instancia que los represente no queda otra que lo que pasó.
Bueno, ocurrió el descenso, que cómo todo el mundo sabe era inevitable y por sobre todas las cosa natural.
Ahora, a los jugadores se los llevan de chiquitos y en lote.
Ya no nos queda ni siquiera el gusto de verlos debutar en primera, por unos poquísimos meses. Empresarios cada vez más poderosos, son enfocados por la tele de cable, como si se tratara del shogún de algún imperio oriental.
Pero bueno, se sabe que no se puede hacer nada, esto es así, y date por conforme porque puede ser peor.
Va a ser peor.
Bueno, ahora espero que Brown de Puerto Madryn no nos haga partido.
Buenas Noches,
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